sábado, 3 de diciembre de 2011

El trebol de Kinsale



"En octubre del año 1602, unos tres mil hombres de la Armada Española desembarcaron en Kinsale, a las órdenes de don Juan de Águila. Su proposito era ayudar a los rebeldes irlandeses en su lucha contra las tropas inglesas".

Asi comienza este libro, del que yo me esperaba mucho más sinceramente. Cuatro siglos después una estudiante española, Alicia, decide antes de comenzar sus estudios de filología inglesa en la Universidad, perfeccionar el idioma con unas vacaciones en la bella ciudad de Kinsale donde trabajará como camarera (uno de los muchos tópicos que encierra el libro) en una pensión. El verano le deparará un amor fugaz (un tópico más) con un irlandés de ascendencia española (Vergara), nuevas amigas, y la resolución de un enigma que ronda al pueblo desde hace tiempo, y cuyo protagonista es el marido desaparecido de Mary, la dueña de la pensión.

Su lectura me ha decepcionado porque es una historia sencilla, si, pero podía no haberlo sido, se le podía haber sacado mucho más partido, te sabe a poco, se lee fácil, aunque su redacción deja mucho que desear (repite cientos de veces el nombre de la ciudad, por ejemplo, sin ninguna necesidad), pero hay personajes que apenas tienen protagonismo (como la madre del pequeño Luke) y que podrían haber sido claves para contar la historia de la joya desaparecida y su leyenda, que es a fin de cuentas, el auténtico motivo del libro.

Imaginaba que iba a encontrar más duendes, más misterios (además de las voces misteriosas del castillo que acaban siendo un ardid publicitario) más historia, más... Historia, aunque no me arrepiento de haberlo escogido, he descubierto que tengo otro lugar más que visitar: Kinsale, en la verde Irlanda.

Tit: El trébol de Kinsale. (Andújar Lorca, Laura. Ed. Anaya 2007)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las marcas de la muerte

Ya os digo de antemano que esta historia no tiene final, al menos en este libro. Siendo Veronica Roth, autora de la saga Divergente, no p...