viernes, 20 de julio de 2012

Este cuento me recuerda a mis años de cole, y no porque dieramos clase en un tejado, viviera en el campo, o tuviera como compañeras de pupitre a unas gallinas, no, ya supondreís que no. Las ilustraciones me recuerdan a "mi más mejor amiga" de esos años, porque le encantaba dibujar y pintar, y sus dibujos, a los que dedicaba todo el tiempo y el amor del mundo, estaban llenos de rojos, anaranjados, azules, verdes y blancos, y recuerdo como utilizaba las pinturas con mimo, rellenando caras, cuerpos, el cielo y los árboles con esmero. Por eso me gusta este cuento, porque sus dibujos, preciosos y coloridos, me han recordado algo que me hace, muy, pero que muy feliz.
Y después de toda esta perorata os estaréis preguntando... ¿de qué va esta historia?. Pues de dar por hecho que el trabajo de los demás es siempre fácil de hacer y no darle el valor que se merece, sea cual sea el trabajo del que estemos hablando. Eso le sucede al granjero protagonista de la historia, le cambia por un solo día los quehaceres domésticos a su mujer, mientras que ésta hace el suyo y.... SE ARMA UNA GORDA!!!!!!! hasta el punto que, como ya dice el título, una vaca aparece colgando del tejado, pero... suceden más cosas, muchas más cosas, y todas de lo más descabelladas.
Las ilustraciones son de Paul Hess, os dejo su web por si alguién quiere ver más ilustraciones suyas, merecen la pena, son preciosas: www.paulhessillustration.com

(Tit: Una vaca en el tejado. Maddern, E. Hess, P. Blume, 2006)

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