jueves, 30 de agosto de 2012

Los mejores días

Un texto que sirve de excusa para unas preciosas ilustraciones, en las que Marina, la protagonista, y su conejo de peluche amarillo, aparecen en todas ellas, a veces camuflados, otras como auténticos protagonistas. Porque Marina tiene mucha imaginación, pero sobre todo sabe que hay dias en los que todo puede ser posible.... como bien sabeis.
Dias en los que:  TODOS LLEVAN CEREZAS EN LA CABEZA
                            LA CIUDAD PARECE UNA SELVA TUPIDA
                            TODO ESTÁ AL REVÉS
                            A TODOS LES DAN UN BESO
                            TODOS SE SIENTEN ARTISTAS
                            LAS SOMBRAS SON DE COLORES
                            TODOS PUEDEN VOLAR
Estas, y otras tantas cosas pueden suceder, cualquier dia (si, incluso los lunes de colegio después de unas vacaciones) si tenemos la imaginación suficiente. Marina nos demuestra que así es.
(Tit:Los mejores dias. Janisch, H. Bausch, H. Edelvives, 2002)


Piernas largas, cordones, pelo rizado y suave, pecas, manos limpias y olor a colonia.... ¿Tiene pinta esto de causar miedo, un miedo horrible?...... NOOOOOO!!!!. Sigamos.
Un colegio (bueno, esto puede que un poco si, jejeje), un partido de fútbol, papás en la puerta del cole esperando.... ¿Y esto tiene pinta de dar un pavor enooooorme?..... NOOOOO!!!!. Parece todo de lo más normal, ¿no?..... Ummmmmm aquí sucede algo extraño, ¿verdad?.
En el comienzo del cuento alguien dice: "Esta noche he pasado mucho miedo. He tenido una pesadilla... HORRIBLE!!!. A continuación ese alguién describe lo que ya hemos visto antes.
Y al final de la historia todo cobra sentido: "Déjate de bobadas y termina de desayunar. Ya sabes que los niños no existen". "Tienes razón papá, que alivio".
Dibujos en tiza blanca sobre fondos negros o en colores, para explicar una divertida historia sobre como "lo normal" para cada uno (incluidos los monstruos) es algo muuuuyy diferente. Divertido, diferente, original..... monstruoso!!!!!.
(Tit:¡Socorro!. ¡Este no soy yo!. Aznar, J. Ilus. Blanca BK. Apila Ed. 2009)

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Puede un ser, mitad almohada, mitad gorro de dormir, mosquearse porque le llamen "gordinflón"?.... ¿Tú lo harías?.... Yo, sin duda, y nuestro protagonista también. Comenoches, que así se llama este tierno "gorromohada" (Si, me lo he inventado ahora mismo... pero queda chulo, ¿no?) se ofende tanto porque la luna le llama gordinflón, que un buen dia decide dejar de comer un solo bocado de noche. De tal modo que dicho y hecho se sienta sobre su montañita, cruzado de brazos, notablemente enfadado.... ¿Qué pasaría entonces?.
Pues al principio nada, todo iba bien, pero llegó un momento que la luna estaba cansada de tanto alumbrar, y el sol se moría de impaciencia por salir en algún momento, por no decir lo desconcertada que andaba la gente..., y el sueño que tenían!!!.
Así que los niños decidieron gritar al cielo llamando al Comenoches a ver si les hacía caso, y el pobre al tratar de responder... Oopsss!!! se tragó un trocito de estrella y.... Ummmmm, estaba tan buena!!!!..... que olvidó porque había dejado de comer. Así fue como todo volvió a la normalidad, y la gente pudo, de nuevo, disfrutar de atardeceres y amaneceres....
          
"Comenoches volvió (...) y cuando descansaba en la cima de su montaña, se comía siempre un pedacito que se había guardado en su sombrero... para no olvidar nunca lo deliciosa que es la noche".

Como delicioso es este cuento, sin duda. Una sencilla historia que contar a los más pequeños, justo antes de irse a dormir.
(Tit: Comenoches. Juan, A. Santillana, 2004)

lunes, 13 de agosto de 2012


Seguimos con países lejanos y culturas diferentes, o no tanto, porque los tiempos de duelo, cuando mueren personas queridas, no entienden de idiomas, fronteras, ni distancias.
Jadiya es una niña que vive en España (Málaga) con sus padres, y los veranos regresa al poblado para ver a la familia que ha quedado allí, pero sobre todo para estar con su abuela, Zhora, una figura que encarna la magia, el aroma, los sabores, y la gastronomía de su país, Marruecos, y que no duda en deshacerse en halagos y caratoñas con su nieta, cuando están juntas, y a la que suele decir: "Mi miel, mi dulzura, mi perla, mi corazón".

Pero un día de invierno reciben una carta, Zhora ha muerto, y desde allí, desde España, lo único que pueden hacer madre e hija es llorar. ¿Qué si no?. A los dos días Jadiya recibe un regalo muy especial. El caftán que su abuela tejía para ella, para que la recordase siempre, y para que su ausencia, en los inviernos, no fuera tanta. Desde ese momento Jadiya no se lo quita porque vestida con él, efectivamente, recuerda y retiene consigo la memoria de su abuela, pero....

Zhora le ha pedido que ese verano, de regreso al poblado, en la travesía del barco, eché el caftan por la borda, pues la magia, la dulzura, el olor, el amor ya estaban para siempre impregnados en su nieta, la prenda ya no la necesitaría nunca más. Y así lo hizo, y al tirar el caftán a las aguas del mar pudo cantar en su lengua de origen la bella canción que le cantaba su abuela de pequeña:
"Duermete niña, duermete ya, que la comida pronto estará, si no lo está la del vecino te traerá mamá"

Y es que al fin y al cabo todos los cariños, las ausencias, todas las canciones, las historias, no se diferencian mucho unas de otras, aunque sean de culturas diferentes, ¿verdad?.
Las ilustraciones acompañan al texto, sobre todo el color azul, otorgándole una magia especial, una musicalidad diferente a lo habitual.
(Tit: Mi miel, mi dulzura. Piquemal, M; Nouhen, E. Edelvives, 2004)
Babaï en iraní es una palabra infantil que significa corderito. Y ese es precisamente el protagonista de esta historia, de preciosas ilustraciones, que se puede leer en castellano, y en persa en sentido inverso.

Ambas historias hablan de un corderito aburrido que decide hacerse un jardin, y que después de la tierra, el agua, las semillas y el sol necesarios, se da cuenta que a su jardín, recién creado, comienzan a llegar multitud de especies animales, que a su vez van llenando las hermosas páginas de este cuento. Al final el corderito encuentra su sitio: justo en el medio, rodeado de plantas, flores, y animales como si fuera un tapiz, una alfombra.....

La versión persa comienza con ese tapiz, con un viajero que descubre que no lo es tal, ya que se trata de Babai y su jardin. A partir de ahí el corderito le irá contando, mientras toman una taza de te, de donde han salido los animales, las flores, las plantas....

Muy original, un cuento precioso cuyas ilustraciones nos llevan a paises muy lejanos, resultando así un buen modo de apreciar, desde el respeto, culturas, en el fondo, no tan diferentes de la nuestra.
(Tit: El jardín de Babaï. Sadat, M. Kökinos, 2004)

martes, 7 de agosto de 2012

Curiosa historia donde se habla de no darse por vencido nunca, de cooperación, de cariño y de lo importante que es...... tener hambre!!!!!.
Dos ancianos viven en una casa, donde tienen un descuidado huerto que comparten con: 4 gallinas moteadas, dos gatos negros (no son supersticiosos, por lo que se ve), 6 canarios amarillos, 2 cerdos panzudos, 5 gansos blancos y 1 gran vaca marrón.
Llegado el mes de marzo: ¡Es hora de que sembremos las hortalizas! dice la anciana. Manos a la obra plantan zanahorias, patatas, judias y nabos. Durante esa primavera llovió mucho, mucho, mucho, lo que hizo crecer a todas las semilla..., pero sobre todo al nabo.
Una mañana de septiembre el anciano dijo: ¡Es hora de que recojamos el nabo!, pero....
El solo no pudo, el nabo era tan, tan, tan grande que una sola persona no podía. Así que llamó a su mujer, pero tampoco pudieron ellos dos juntos. Probaron con cada uno de los animales que vivia con ellos, y ni por esas. Hasta que la anciana pensó en el ratoncillo hambriento que vivía en la cocina. Se fué a por el, éste se unió a todos, y entonces.... ¡POP!.... el nabo gigante salió volando.
Todos cayeron unos encima de otros riendo entusiasmados. Aquella noche la anciana hizo un guiso de nabo cocido para que comieran todos, sobre todo.... ¿sabeís quién?.
Preciosas las ilustraciones de Niamh Sharkey, llenas de colores vibrantes, muy explicativas pero sencillas, que completan a la perfección el texto.
(Tit: El nabo gigante. Tolstoy, A. Ilustraciones de N. Sharkey. Omega, 2002)

viernes, 3 de agosto de 2012

Hace tiempo, en un taller que hice sobre el álbum ilustrado, se puso un ejemplo de un cuento de un autor japonés que, en su país era muy apreciado, y que en cambio en occidente no llegaba a tener éxito. Bien, pues este título me ha recordado mucho a aquel autor (del que no recuerdo el nombre) porque me da la sensación que esta historia habría que verla con otros ojos, desde otra cultura, para poder apreciarla. La historia parece sencilla, pero el modo de contarla ya no lo es tanto.

"En un mar inmenso vivía un pececito llamado Toto" un comienzo de lo más candoroso, no digaís. Un pececito que lo único que quería era hacerse grande (hasta aquí todo normal, todos los niños quieren hacerse mayores antes de tiempo) y para eso hace que un pez le coma, y otro se coma a este, y otro se coma a ese, y... hasta que se convierte en un pez enooooorme (con cara de poco amigos, como podeís ver en la ilustración) de rasgos humanos y escamas de colores.
Desde ese momento se vuelve solitario y, arrastrado por la corriente, llega a orillas de una gran ciudad, y cuando ve a las personas quiere ser como ellas. Es en ese momento cuando conoce al otro protagonista, un niño que se llama Taroh, que no para de saltar, correr, brincar, y comer sin medida.
"Por favor te ruego comerme" le dice un buen día Toto (ilustración típica japonesa: árbol mecido por el viento en un acantilado, una ola enorme, la luna.... muy bonita, sin duda).
El niño, para llevar a cabo el deseo del pez, debe cargar con el hasta su casa, arrastrándalo con una larga cuerda, y durante el camino.... el pescado se seca (así es más fácil comérselo). Taroh come, come, y come hasta que no queda más que una raspa, que decide devolver al mar.
"Calló el sonido de las olas, y calló el sonido del viento. Taroh se dió cuenta de que había envejecido. El viento pasó como un silbido" (Al más puro estilo Haiku)

Tras su lectura puede haber más de una interpretación, filosofía, otras historias, pero.... me parece que no es un cuento que muchos niños (y no digo adultos) puedan, no ya entender, si no disfrutar como se merece. Es un cuento curioso, si.
(Tit: Toto y Taroh. Karo. Ilustraciones: Masakame Yone Kure. FCE, 2003)

El abismo

"Una novela poderosa, aterradora y conmovedora que nos sumerge en el oscuro océano de la mente" Qué distinta a la anterior (El...