martes, 7 de agosto de 2012

Curiosa historia donde se habla de no darse por vencido nunca, de cooperación, de cariño y de lo importante que es...... tener hambre!!!!!.
Dos ancianos viven en una casa, donde tienen un descuidado huerto que comparten con: 4 gallinas moteadas, dos gatos negros (no son supersticiosos, por lo que se ve), 6 canarios amarillos, 2 cerdos panzudos, 5 gansos blancos y 1 gran vaca marrón.
Llegado el mes de marzo: ¡Es hora de que sembremos las hortalizas! dice la anciana. Manos a la obra plantan zanahorias, patatas, judias y nabos. Durante esa primavera llovió mucho, mucho, mucho, lo que hizo crecer a todas las semilla..., pero sobre todo al nabo.
Una mañana de septiembre el anciano dijo: ¡Es hora de que recojamos el nabo!, pero....
El solo no pudo, el nabo era tan, tan, tan grande que una sola persona no podía. Así que llamó a su mujer, pero tampoco pudieron ellos dos juntos. Probaron con cada uno de los animales que vivia con ellos, y ni por esas. Hasta que la anciana pensó en el ratoncillo hambriento que vivía en la cocina. Se fué a por el, éste se unió a todos, y entonces.... ¡POP!.... el nabo gigante salió volando.
Todos cayeron unos encima de otros riendo entusiasmados. Aquella noche la anciana hizo un guiso de nabo cocido para que comieran todos, sobre todo.... ¿sabeís quién?.
Preciosas las ilustraciones de Niamh Sharkey, llenas de colores vibrantes, muy explicativas pero sencillas, que completan a la perfección el texto.
(Tit: El nabo gigante. Tolstoy, A. Ilustraciones de N. Sharkey. Omega, 2002)

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