jueves, 27 de junio de 2013

Con mis mil ojos

Yo sabía que Siruela no me iba a defraudar, y así ha sido. Saqué el libro del estante, leí la sinopsis de la contraportada, y me lo llevé, dispuesta a leer una de las muchas magníficas historias a las que ésta editorial me tiene acostumbrada. Pero nunca pensé que lo fuera tanto......
 
Una arboleda es testigo singular de una historia de amor entre un personaje mitológico, Eco, y un joven pintor entusiasmado por el entorno y capaz, ya se verá en el transcurso de la historia, de transgredir todo tipo de leyes. Ella, la ninfa de cuya boca salían las más bellas palabras y que castigada por una despechada Hera, quedó muda y limitada a repetir las palabras de los demás, fue protagonista de una trágica historia de amor con Narciso cuyo castigo por burlarse de la hermosa ninfa consistió en enamorarse de su propia imagen reflejada en una fuente, y que incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas.
Historia de amor que la floresta no quiere que se repita, historia de amor que ni la misma Eco, reducida ya a un soplo de viento, a un suave e inapreciable murmullo, tampoco desea repetir, pues recuerda la crueldad cuando el amor no es correspondido. Sin embargo el destino es inevitable y ambos, ninfa, susurro, eco, viento, y pintor, quizá también reencarnación de un Narciso arrepentido, deben escribir las nuevas páginas de esta historia, de su encuentro, de su atracción, de su...¿de nuevo trágico final?.
 
"¿Pero cómo puede el mismo destino volver a presentarse con una distancia de siglos y de milenios?. Se lo pregunto a Eco, que naturalmente no me responde sino que me vuelve a repetir más veces mi pregunta con tono de perplejidad. ¿Cómo es posible que se repita?...."
 
"Ella desearía hablarle y sin embargo solo consigue asustarle. Ella desearía ponerle en guardia, instarle a abandonar el retrato, pero solo consigue que sea menos perseverante en su trabajo, que ahora avanza con mayor lentitud.
La situación se encuentra en un punto de equilibrio inestable. Ella, condenada desde hace siglos a repetir sonidos, va ahora repitiendo con extenuada paciencia siempre los mismos gestos... como si se tratara de una ráfaga repentina de viento ya que no puede manifestarse ante él de otro modo.
Entre tanto el joven pintor persevera en su vigilancia, igualmente metódica, e igualmente infructuosa. Para descubrir el origen del misterio..."
 
Mitos, fantasía, arte y amor, una mezcla sabida y tantas veces utilizada, pero que en este caso alcanza momentos de una belleza inigualable que encierra, además, un final feliz. ¿Os lo vais a perder?
(Tit: Con mis mil ojos. Capriolo, P. Siruela 1998)

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