jueves, 25 de julio de 2013

Cómo cuidar un ángel


Quién visite con frecuencia este blog, sabe de mi debilidad por los autores japoneses y esa manera tan suya de contar historias para niños...y no tan niños. En esta ocasión, el libro trata sobre el dilema de tener, o no, una mascota, que como bien expone la madre de Sachi, la protagonista de la historia, supone más inconvenientes que ventajas:

"La casa es pequeña y los animales son muy sucios. Hay que cuidarlos y darles de comer todos los días. Se hacen caca por todos lados, y es muy triste cuando se mueren".

Pues si, apabullante verdad, no hay discusión posible...¿o si?. Sachi está empeñada, quiere una mascota, todos los demás tienen una, todos menos ella.

Hasta que, mira tú por donde, un día, paseando por el bosque, se encuentra con una cría de ángel. Digo yo que podríamos llamarlo así, pues el caso es que era un ángel muy, muy pequeñito. Y ese es el punto de partida de la gran aventura, porque... a ver..... ¿Quién sabe como se cuida un ángel?.
Sachi desde luego no, por lo que tiene que ir aprendiendo sobre la marcha, y de este modo se entera que se alimenta de historias, pero no de unas historias cualquiera, si no de las que menos importancia parecen tener para la niña, pero que sin duda son las más importantes.
Y así pasa el tiempo, Sachi y su ángel son felices con su mutua compañía, pero en secreto, pues nadie sabe de su existencia (claro! no debe ser muy normal, ni siquiera en Japón, tener como mascota a un ángel), hasta que un día comienza a llover, y todos reunidos con sus mascotas mojándose, escuchan a la niña exclamar:

"Yo tengo un ángel que puede cambiar la lluvia en nieve. ¡Angelito haz nieve!."

A partir de ese momento las cosas cambian para la singular pareja. Tener un ángel se convierte en la moda del momento, todos comentan sobre tan peculiar mascota, todos quieren uno. ¿También la niña nueva de la clase, que se llama Luz y de la que Sachi le cuenta muchas cosas a su angelito?.... Ya sabemos lo caprichosos que pueden ser los niños, y no debemos olvidarlo, porque un buen día la pequeña deja de hacerlo, deja de contarle historias, es decir, deja de alimentarlo y...efectivamente, el angelito enferma, cada día se encuentra un poquito peor, un poquito más débil porque su amita ya no se acuerda de el, tiene otra amiga, o no, porque, al tiempo, ya no quiere saber nada de ella, y siente envidia, y celos, y está muy enfadada con toda la clase, y con su madre, y con el mundo, y ..... Sachi ha olvidado que ella es responsable de su mascota, de su ángel, y que ningún dueño puede dejar de dar de comer... ¿Será capaz  de salvarle la vida contándole la más nutritiva de las historias salida directamente del corazón?....
Una historia tierna, delicada, ingenua, noble, hasta con un puntito escatológico ("¿Y esto?. ¿Será caca de angelito?").

(Tit: Como cuidar un ángel. Nakagawa, Ch. FCE, 2008)

1 comentario:

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