sábado, 12 de julio de 2014

La pequeña Ana


¿Por qué siento debilidad por los autores japoneses? Porque hacen cosas tan simples y maravillosas como esta, y me refiero tanto el texto como a las ilustraciones.

Una noche, una niña que no puede dormir. Una visita al cuarto de baño para hacer pipí. Un vistazo a la habitación de sus padres, que duermen. Una visita a la nevera. Un poco de leche para su gato, unas cuantas cerezas para ella. Total oscuridad, pero hay luna llena, y eso le hace compañía. La noche continua, sigue sin sueño y algo hay que hacer. Una caja de música, un cuaderno y unos lapices de colores. Ha decidido jugar encima de la cama, mientras su hermana duerme. Ella ríe con ganas porque solo ella está despierta, va a jugar con esos juguetes y su hermana ni se va a enterar. Un ruido extraño. Se acerca a la ventana y tras ella encuentra una paloma. Comienza a amanecer, y ahora si, el sueño le viene de golpe, y la encuentra a los pies de la cama de su hermana, hecha un ovillo. Niña y gato duermen juntos tras compartir una noche de aventuras.

Maravilloso. Si tuviera un/a hijo/a  no me cansaría de leerle esta historia, y hacerle mirar sus preciosas ilustraciones.



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