sábado, 26 de septiembre de 2015

El idioma secreto


Ya dije que tenía que resarcirme de la última lectura, y ¡vaya si lo he hecho! Nada mejor que la poesía ( y eso que yo no soy lectora habitual de ella) para poner algo de belleza en toda su plenitud. Y como caído del cielo (en este caso más bien de una estantería) llegó a mis manos esta preciosa historia y sus bellas imágenes. Ninguna duda de que el azar se preocupa de complacer mis deseos.

                                         "El idioma secreto me lo enseñó mi abuela.
                                          Y es un idioma que nombralas plantas de tomate,
                                          la harina, los botones..."



Un homenaje a la figura de la abuela, una abuela rural en este caso. Una herencia, una caja, un tesoro, el mayor de todos: conocer el mundo, reconocerse en él, formar parte de la Naturaleza, amarla, disfrutarla. Escrito e ilustrado con el corazón, desde el corazón. Bellísimo. Apendizaje y recuerdos que quedan grabados en el alma de una niña. Una niña que se hace mayor, y sigue sintiendo en el alma lo que su abuela la ha dejado en herencia: no es sólo una caja, es la sabiduría para estar atenta a cuanto le rodea.

                                              "Recuerdo especialmente la menta,
                                               porque de ella colgaban,
                                               los pequeños fantasmas de la familia."



                                              "Había seres que cruzaban la huerta,
                                               cuyo paso asociabamos con la
                                               buena suerte. El santuario
                                               de la hierba y su partenón,
                                               el dios conejo, el dios diente de león"


Cuando te enseñan es todo más sencillo, y de esa forma echar migas a los pájaros, plantar unas semillas, pasear hasta el mercado, o mirar por la ventana se convierten en algo mágico, lleno de vida, de amor, en algo especial aunque sean las cosas más sencillas e insignificantes.

                                              "A veces ibamos juntas a la ciudad, y era una fiesta.
                                               Yo, abrigo de alas. Mi abuela, corona de higos.
                                               Me pregunto si alguien reparaba en la felicidad
                                               de unas princesas campesinas."

Un libro que en realidad es un homenaje a las abuelas, así que es perfecto para que los niños lo lean e identifiquen el amor por ellas en proporción a lo que pueden aprender de su experiencia y sabidurías, que, sin duda, es muchísimo.

Si las palabras de María José Ferrada te llegan hasta lo más profundo del corazón, las imágenes de Zuzzana Celej, como siempre, son el omplemento perfecto: llenas de ternura, dulzura y elegancia. No dejéis de leerlo, incluso para los más peques, porque nunca es demasiado pronto para enseñarles a identificar cuanto amor reciben de los más mayores de la casa.
Es un libro laureado con varios premios: el de Poesía para niños Ciudad de Orihuela en el año 2012, y el de la Fundación Cuatrogatos en 2014.
(Tit: El idioma secreto. Ferrada, M. J. Ilustraciones: Celej, Z. Kalandraka, 2013)

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