Los libros de A
" Erase una vez dos hermanos, un oso, un árbol maravilloso y un niño hecho de yogur..."
En la solapa del libro ya te lo advierten: Esto no es un libro. Es todo un mundo. Mucha razón hay en ello. Una maravillosa historia, ¿o debo decir historias?, porque es cierto que los protagonistas son dos niños, un niño y una niña, Tavo y Maya (diminutivos de Gustavo y Amaya), y un abuelo que vive en una buhardilla rodeado de libros y objetos peculiares. Pero a ellos se unen otros muchos y variados personajes en el discurrir de las estaciones, que ya el argumento se encarga de hacerte partícipe de la vida del bosque, de sus animales, de la Vida de la Naturaleza. Y en eso me recuerda mucho a un maravilloso clásico El viento en los sauces (Grahame, K.) también reseñado en este blog.
Personajes que viven en su propio mundo ¿es un mundo real? ¿es el mundo en el que viven el abuelo y los niños, junto a sus padres?. Pero, de ser así... ¿ese mundo donde está?.
El abuelo les ha dado a los niños una llave, y es esa llave la que abre el mundo del Abuelo Roble. Es aquí donde conocerán al Niño Yogur y la Niña Vainilla, el samurai cellista Miyamoto-Yoyo, la señorita Dickinson (Emily), Ahab el cazador de dragones, los osos Humbertus y Martín, Petibertus, el pequeño dragón Micou, el flautista Quantz, el pequeño Gilgamesh, la Vieja Adivinanzas....
Si, muchos, muchos, muchos personajes. Algunos recreados en los mitos, otros hijos de la imaginación más desbordante. Las historias de unos se entretejen con las de los otros, y el destino, al final, quiere que sean todos ellos los que luchen codo con codo por no sucumbir ante el mayor de los peligros para el mundo, su mundo, el nuestro: la desidia, la pereza, la falta de imaginación, el olvido.
Tres libros que en realidad son uno, maravilloso, algo extenso quizá, pero apasionante. Referencias constantes a la música, a la literatura, a la importancia de saber y contar cuentos, a la imaginación. Incursiones en la botánica y la zoología (¡¡¡la cantidad de bichos por página que puede haber!!!!), pero también en la gastronomía, la historia... ¿Hay algo de lo que no hable este libro?. Si lo hay, sinceramente, no nos debe interesar, porque las auténticas lecciones de la Vida si están, y eso es lo más importante.
Una delicia de lectura, una delicia de libro, en la más amplia extensión de la palabra porque el libro físico también es agradable de tener entre las manos: su tamaño, su forma cuadrada, el papel elegido, sus maravillosas ilustraciones... Es un ejemplar para comprar y tener en casa como una joya, como lo que es. Os aproveche su lectura y si os parece extenso y gordote, recordar: "Una lechuga necesita unas semanas para crecer, un roble años". ¡Vamos, que tengáis paciencia! Jejejeje....
(Tit: Los libros de A. Badal, J.L. Ilustraciones: Celej, Z. La Galera, 2014)
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