Tristrás y la aventura del páramo tenebroso
“JAMÁS, BAJO NINGÚN CONCEPTO, EN MODO ALGUNO, DE NINGUNA MANERA, SE DEBE ATRAVESAR EL PÁRAMO TENEBROSO” Después de esta advertencia a nadie se le ocurriría continuar, ¿verdad? A nadie, puede ser, pero Tristrás el flautista ambulante está hecho de otra pasta. Es valeroso, aguerrido, tenaz, intrépido, osado…y tampoco es que se le de bien captar las indirectas. ¡¿Indirectas?! Pero... Sí, empezamos mal. Esto no puede sino empeorar, ya lo veréis. Tras un buen rato caminaba ya hambriento, sediento y agotado, cuando se topó con un árbol. Un viejo fresno cuyas ramas parecían largos dedos huesudos que le fueran a atrapar – Uy, qué miedito da esto, ¿no?-. Debía estar un poco angustiado porque no le quedó más remedio que sacar la flauta de la mochila y comenzar a tocar las primeras notas de una melodía. Tan ensimismado estaba en su música que no vio acercarse a un perro. ¡Vaya, pues no es un perro! “ Uy… Qué orejas, y qué ojos, y… ¡Hay que ver que dientes tan afilados tienes! ¡Glup! Diría q...