Los secretos de Winterhouse
Elizabeth vuelve para pasar las Navidades junto a su abuelo y los demás, a la vez que se entera que el hotel se convertirá definitivamente en su nueva residencia. Entran en juego nuevos personajes, todos ellos sospechosísimos, mientras Elizabeth que siempre tiene la mosca tras la oreja intenta descubrir, junto a su amigo Freddy, los misterios que esconde la figura de Riley S. Granger, un huésped del hotel (y autor de El libro) que dejó tras su estancia, de eso hace ya muchos años, una serie de extraños objetos que sirven para llevar a cabo la búsqueda de los pasadizos ocultos que existen en el hotel.
A años luz del primer libro, éste resulta cansino, no tiene chispa, los nuevos personajes son casi un calco de los anteriores, el misterio que hay tras las pistas resulta muy similar, por no decir idéntico, a las de la primera entrega, la aparición, de nuevo, de Gracella (¡esta mujer no se muere nunca!) deja poco margen a la imaginación. Más títulos de libros, anagramas, sospechas, la "sensación", los discursos de Norbridge y sus advertencias...
¿Por qué no tienen más protagonismo los poderes de la familia Falls que se mencionan muy de pasada? ¿Por qué no me creo que Elizabeth "solo" tenga doce años? Viéndola actuar y hablar parece más mayor, sin embargo luego llora como una niña (lo que es) cuando recibe las reprimendas de su abuelo. Mientras que el primer libro me entusiasmó, éste me ha costado mucho terminarlo porque no me interesaba la historia, la encontraba tan parecida a la anterior y...una vez que has resuelto el mayor enigma, ¿qué sentido tiene continuar la historia? Hay una tercera entrega, pero me da que va a ser más de lo mismo. En este caso se cumple lo del dicho (otro más) "Nunca segundas partes...
Los secretos de Winterhouse (Ben Guterson. La Galera 2020)
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