Shhh
Una pequeña hormiga te da la bienvenida tras la portada. A continuación flores. Un coche se desliza raudo y va dejando atrás todas esas flores en el arcén. Y entonces la vemos a ella ensimismada mirando el paisaje. La gorra deja ver su pelo rubio, los mechones se le vuelan porque tiene la ventanilla abierta, algo que no parece importarle.
- ¡Hanna! ¿Me oyes?
Es su madre quien le pregunta y conduce hasta llegar a su destino final de vacaciones: la casa que sus tíos tienen cerca del mar, y donde le espera su prima y, al parecer, su mejor amiga también. Desde el primer momento algo sucede con Hannah y la "india" que le espera escondida tras las ramas de los árboles. Se reconocen, se saludan, y los nervios iniciales que transmiten sus gestos quedan pronto olvidados. Nueva página en blanco. Ahora hay dos pequeñas hormigas.
- Aquí está la niña loba. Ja, Ja. Te echaba de menos Hanna.
Su tío parece encantado con su presencia. Mientras, ella se agarra a sus piernas y gruñe. Pronto van a ser tres las hormigas en esa página en blanco. Aparecen más personas...y animales: Siv y Mette, el perro de la familia Ramp, y... los amigos de Mette.
- El año pasado casi atropella a mamá.
- Si, pero ahora está más adulto.
- Y más guapo.
- Nunca pensé que se sacaría el carné...
¿Qué le puede importar eso a Hanna? Hay tantos retos que tiene que batir este año. Cazar insectos, pescar cangrejos, aguantar bajo el agua... Todas esas cosas que siempre ha hecho con su prima y que ahora a ésta no parecen interesarle lo más mínimo.
- Me aburro.
- ¿Qué? ¡Pero si te encanta pescar cangrejos!
- No. Ya no.
- Oh.
Y es que, ¡es tan aburrido seguir siendo pequeña cuando lo que en realidad quieres es ser mayor!. Hanna no lo entiende, tan sólo ve como su prima se acerca más a su hermana mayor y a sus amigos. ¿Por qué molan más? Fuman y beben, hacen cosas de mayores. ¡Oh! Ella sigue siendo una niña, pero al menos una niña que sabe lo que quiere: cazar insectos, pescar cangrejos, aguantar la... No, ya no puede hacer eso, al menos no con su prima.
- Es un poco infantil papá.
- Si, bueno, puede que un poco.
Hanna no va a tener más remedio que dejarse de cangrejos y aguadillas y ponerse las pilas para estar a la altura de sus primas. Y aquí es cuando la historia se lía, se lía mucho porque Hanna pretende mentir cuando en realidad es incapaz de hacerlo. Unas cartas, una casa en el árbol, un secreto y una excursión que deja a alguien muy mal parado. La verdad sale a borbotones y la semana de vacaciones ha llegado a su fin. ¡Qué alivio!
Muy divertida, con unos personajes entrañables y un tema, el de la pubertad, muy bien tratado, con humor y naturalidad. Espero encarecidamente que la autora, Magnhild Winsnes, escriba más y con este acierto porque es un placer leerla. ¿Sabéis?, son de esas historias que te devuelven a la infancia.
Descubrí este libro un domingo de otoño en los estantes de la biblioteca. De pronto me vi sorprendida por el tamaño, es un libro gordote, por la cubierta: dos chicas tumbadas en el campo mientras el viento sopla y se lleva las hojas de los árboles y despeina a una de ellas. ¡Libertad!, imagino que eso fue lo primero que pensé y por lo que abrí el libro y comencé a leer, poco, es cierto, porque es una novela gráfica. Lo siguiente que recuerdo es una sensación inmensa de felicidad y la luz en la calle un poquito más tenue. Se me había pasado el tiempo... volando.
Shhh (Magnhild Winsnes. Liana editorial 2020)
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