martes, 29 de mayo de 2012

 

Una de las dedicatorias de este libro lo dice bien claro: "Para William Goldam, por La princesa prometida". El autor (Martín Piñol) es un entusiasta de esta historia, como yo misma (ya lo he confesado en otra ocasión) y su cuento así lo demuestra.
Se le pueden perdonar algunos "defectillos" (bajo mi punto de vista) a saber: que haya poca coherencia temporal, o que resuelva algunos capítulos con comentarios personales donde parece que se le ha acabado la inspiración; que utilice muchísimos de los recursos que aparecen en el cuento de Goldman (incluso me parece que algunos de los personajes, sus comentarios, su actitud son idénticas); o que haya una trama central bastante extensa, y sin embargo el final lo resuelva en "dos patadas". Pero aún así, con estos, para mi "defectillos", el cuento se lee con mucha facilidad, es divertido, irreverente, original.... vamos como La princesa prometida. Una "historia de amor" diferente (y tanto), una historia de amor entre dos "raritos" que no ven sus diferencias, al fin y al cabo ¿el amor no es ciego?. En conclusión: una historia muy divertida.
(Los dragones de hierro. Piñol, M.Alfaguara, 2010)

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