La luna se olvidó
Los que visitáis este blog con asiduidad, sabréis de mi debilidad por este autor, así que nada nuevo puedo decir que no haya dicho ya... La dedicatoria que hace Jimmy Liao al final de la obra es la siguiente: "Dedicado a los niños que tienen el valor de hacerse mayores". Pues yo diría aún más: "Dedicado a los mayores que tienen el valor de seguir siendo niños". De este modo todas sus obras nos vienen perfectas a los que, aunque ya peinamos canas y los huesos nos chirrían, llevamos a gala el seguir siendo un poco, o un mucho, niños. No me canso de aconsejar las obras de este hombre. Rezuman ternura, aunque también tristeza, y belleza, pero también te hacen pensar.
Damos por hecho que el sol va a salir cada mañana, como siempre, y que cada noche, como siempre, la luna se alzará deslumbrante compañera de la noche. Pero.... ¿y si un día no fuese así? ¿y si un día la luna no apareciese en el cielo porque está descansando en una suave manta en la habitación de un niño?.
"Fue un encuentro fortuito,
pero aportó a una vida sombría
una hermosa y placida luz"
Los astronautas....¡es verdad, no podrían alucinar!...perdón...alunizar....jejeje. Y nadie podría salir de sus casas por la noche...¡no se vería un pimiento!. Y al ponerse el sol de la tarde, la gente esperaría la llegada de la luna..... No puede ser!...Entonces los gobiernos pondrían cartas en el asunto. Los grandes almacenes también, por supuesto. Cientos de camiones cargados con lunas, lunas brillantes, amarillas, redonditas.....que serán abandonadas pasado un tiempo porque no son la luna de verdad.
¿Es un sueño?....¿es el sueño de un niño cuya vida es aburrida?...¿el sueño de un niño que vive entre dos adultos que no se tratan?...¿o acaso es el sueño de un adulto que recuerda como era su vida de niño, como soñaba también?....
"¿Son eternos los recuerdos?
Conservo mis sueños como frágiles pompas de jabón:
la alegría apenas ha empezado
cuando viene a eclipsarla la tristeza?"
Un niño que sueña con que la luna le acompaña en su solitaria vida. Una luna encantada de que le hagan compañía, de que la cuiden. Pero la luna también crece y ya no puede acompañar al niño del mismo modo, aunque siempre esté ahí arriba para contemplarle....



Disfrutar de las imágenes,de sus tiernas y siempre escasas, palabras. Contemplar este libro, sin importar la edad que tengáis, con ojos de gato, de niño gato, con asombro, admiración, entusiasmo... recordar que la luna siempre está ahí, independientemente de que nosotros miremos hacía arriba o no. Pero, esta noche, solo por esta noche, darle las gracias por estar ahí.....¿vale?.
(Tit: La luna se olvidó. Liao, J. Barbara Fiore Ed., 2014)
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