La partitura

Un anciano cuyos dedos al piano parecen volar. El misterio de un nombre, Sayá, que le persigue en sueños. Una historia de amor en el pasado, una historia de amor en el presente, la de Marta y Roberto. Marta, la cuidadora de Daniel, ese es el nombre del anciano. Una muerte. La muerte de Daniel. Unos papeles que aparecen para desestabilizar la armonía del presente, porque hay que visitar el pasado. Una partitura nunca editada. Unas palabras nunca dichas. Un amor eterno, o quizá una obsesión, que quema y no deja vivir. Una huida. ¿De quién? ¿En el pasado, o en el presente?

Cuando leo historias tan bien escritas como esta, siento, sinceramente, un poco de vergüenza al pensar que en algún momento yo pueda publicar las mías. ¡Qué maravilla! Qué preciosa historia de amor a la música, de amor con mayúsculas, ¿o tal vez tan sólo obsesión?, misterio, los juegos del tiempo, presente y pasado entremezclados, unidos, el destino, paisajes, la nieve de España, la nieve de Rusia....
Sayá, Daniel, Marta y Roberto. Cuatro personajes maravillosamente construidos. ¡Chapeau! O lo que viene a ser en español: ¡Olé! (No sé como se dice en ruso) Un libro para leer despacio, tranquilamente, con algo de música de fondo (si puede ser de piano, mejor)
(Tit: La partitura. Rodríguez, M. Edelvives, 2016. XVI Premio Alandar)

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