Corazones de gofre
En un pequeño pueblo de la costa noruega viven Lena y Theo. Ella es intrépida, marimandona, divertida y muy aventurera ¡todo un carácter! Él, en cambio, es tranquilo, responsable y un poco cobarde. Son amigos del alma, aunque él, a veces, duda que su amiga lo sienta así. Lena vive con su madre y le gustaría tener un padre. En casa de Theo son multitud (eso si, muy organizada): sus hermanos, sus padres, su hermana adoptada, y su abuelo. En el transcurso de un año asistimos a la vida de esta pequeña población, para llegar a la conclusión de que para Theo lo mejor de todo son los corazones de gofre que prepara la tía abuela, y seguir a Lena con sus locuras y juegos imposibles.
Es una historia sencilla, tranquila, como debe ser la vida de campo en los fiordos noruegos, narrada desde la candidez de la infancia, con diálogos llenos de frescura, naturalidad, mucha ingenuidad y locura ¡como niños, vaya! El capítulo dedicado a la historia de Noé es tronchante, porque Lena llega a la conclusión de que ese hombre debía haber utilizado otro nombre para el arca
"Puede que no hubieran inventado todas las letras. Como hace tantísimo tiempo..."
Theo adora a su amiga, y se preocupa mucho por ella, porque esta niña tiene una facilidad para recibir golpes y quedarse inconsciente...
"Nunca me he alegrado tanto de que alguien me llame mequetrefe. Mi mejor amiga no estaba muerta, solo estaba medio estrellada"
Tierno, encantador, divertido. Una delicia de lectura que te transporta a la infancia automáticamente, con lo cual no te cuesta nada entender los juegos, las cómplices conversaciones y las ideas descabelladas.
(Tit: Corazones de gofre. Parr, M. Nórdica, 2017)
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