El árbol de las brujas
Existen libros que se han convertido en un clásico en ciertas fechas como, por ejemplo, Cuento de Navidad de Charles Dickens que muchas personas leemos cada 24 de diciembre a modo de tradición. Desconozco si en las festividades celebradas recientemente (Día de todos los Santos, Día de Difuntos) el libro de Ray Bradbury ha sido leído por alguien. Si no ha sido así desde este momento, cuando termine de hacer esta reseña, lo será. ¿Cómo estoy tan segura? Pues, sencillamente porque este libro es fascinante y explica maravillosamente qué demonios celebramos ese día. Estar atentos todos, adultos y niños, porque brujas, fantasmas, momias y esqueletos nos esperan... Esto comienza ya.
Situaros: un pueblo del Medio Oeste americano. Tom, Henry, Wally, Ralph, George, J.J., Fred y Cepillo Nibley salen en busca de su amigo Pipkin para celebrar Halloween. ¡Por supuesto que van disfrazados! Esqueleto, momia, fantasma, gárgola, mendigo, bruja... ¡Brujas! Comienza la diversión, al menos eso creen ellos. Pero Pipkin no puede acompañarles, tiene mala cara, ¿qué le sucede?
- ¿Dónde está tu disfraz?
- Vosotros marchad, ya os alcanzaré. Esperadme en la cañada. En la casa, la casa de los fantasmas, ¿de acuerdo? Nos encontraremos allí.
Y una vez llegan allí descubren un árbol del que cuelgan toda clase de calabazas. ¿Un árbol calabacero? No, un árbol de las brujas. Esto ya no pinta tan bien. En aquella casa no encontrarán a Pipkin por mucho que esperen, pero si a un personaje siniestro que dice llamarse Mortajosario.
- Permitidme que me presente. Mortajosario es mi apellido. Carapacho Clacícula Mortojosario. ¿Os dice algo muchachos? ¿Os suena?
¿Cómo les va a sonar? Son muy jóvenes y no saben nada. Así que éste se aprovecha y les tienta con descubrir el misterio que de verdad encierra la fiesta que se disponen a celebrar con dulces y disfraces. Y con la ayuda de una cometa de otoño que ellos mismos fabricarán volarán por las nubes a través del tiempo, diez mil años atrás para descubrir que todo comienza con el fuego que unos hombres de las cavernas hacen para no tener ni frío...ni miedo.
En Egipto descubrirán unas momias auténticas y el motivo por el que los egipcios construyeron las pirámides en un intento de dar vida eterna a quienes morían. En Inglaterra conocerán la religión de los druidas. Llegarán a París para ver de cerca las gárgolas que decoran sus cúspides. Por toda Europa se persiguió a las brujas, también les perseguirán a ellos. Y su aventura terminará en México en pleno Día de los Muertos. ¿Todo esto para qué? ¿Por qué han tenido que pasar tanto miedo? ¿Dónde está Pipkin? Parece que hayan estado persiguiéndole todo el tiempo, han creído escucharle muchas veces...
"Cuatro mil años atrás, cien años atrás, este año, un lugar y otro, pero las celebraciones son siempre la misma..."
Así es, llevamos celebrándolo miles de años aunque los nombres hayan cambiado: Fiesta de Samhain, Día de los Muertos, Todos los Santos, Fiesta de las brujas, Día de Muertos...
Una última reflexión para que, quizás, el año que viene no pongáis tanto empeño en el disfraz...o, al menos, no sólo en eso: los chicos descubren algo muy importante porque deberán tomar una decisión muy difícil. Si, tiene que ver con su amigo Pipkin. ¿Creéis saber de que puede tratarse? Bueno, si tanto empeño tenéis en descubrirlo, no esperéis a Halloween del año que viene, leer El árbol de las brujas ahora mismo.
El árbol de las brujas (Ray Bradbury. Minotauro 2019)
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