Toto y Taroh


Hace tiempo, en un taller que hice sobre el álbum ilustrado, se puso un ejemplo de un cuento de un autor japonés que, en su país era muy apreciado, y que en cambio en occidente no llegaba a tener éxito. Bien, pues este título me ha recordado mucho a aquel autor (del que no recuerdo el nombre) porque me da la sensación que esta historia habría que verla con otros ojos, desde otra cultura, para poder apreciarla. La historia parece sencilla, pero el modo de contarla ya no lo es tanto.

"En un mar inmenso vivía un pececito llamado Toto" un comienzo de lo más candoroso, no digaís. Un pececito que lo único que quería era hacerse grande (hasta aquí todo normal, todos los niños quieren hacerse mayores antes de tiempo) y para eso hace que un pez le coma, y otro se coma a este, y otro se coma a ese, y... hasta que se convierte en un pez enooooorme (con cara de poco amigos, como podeís ver en la ilustración) de rasgos humanos y escamas de colores.
Desde ese momento se vuelve solitario y, arrastrado por la corriente, llega a orillas de una gran ciudad, y cuando ve a las personas quiere ser como ellas. Es en ese momento cuando conoce al otro protagonista, un niño que se llama Taroh, que no para de saltar, correr, brincar, y comer sin medida.
"Por favor te ruego comerme" le dice un buen día Toto (ilustración típica japonesa: árbol mecido por el viento en un acantilado, una ola enorme, la luna.... muy bonita, sin duda).
El niño, para llevar a cabo el deseo del pez, debe cargar con el hasta su casa, arrastrándalo con una larga cuerda, y durante el camino.... el pescado se seca (así es más fácil comérselo). Taroh come, come, y come hasta que no queda más que una raspa, que decide devolver al mar.
"Calló el sonido de las olas, y calló el sonido del viento. Taroh se dió cuenta de que había envejecido. El viento pasó como un silbido" (Al más puro estilo Haiku)

Tras su lectura puede haber más de una interpretación, filosofía, otras historias, pero.... me parece que no es un cuento que muchos niños (y no digo adultos) puedan, no ya entender, si no disfrutar como se merece. Es un cuento curioso, si.
(Tit: Toto y Taroh. Karo. Ilustraciones: Masakame Yone Kure. FCE, 2003)

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