Elmer en Octubre ilustrado (V)
Elmer es un elefante poco usual. Es un elefante que no tiene el color de los otros elefantes. Es decir, no es" gris elefante". Elmer haría las delicias de cualquier aficionado al arte cubista porque su piel está llena de cuadros de vivos colores: rojo, amarillo, verde, azul, blanco.... todos los colores que puedas imaginar menos.... exactamente, gris.
Y así también es su forma de ser, como un gran arco iris, por lo que los demás miembros de la manada se lo pasan pipa con él. Con sus juegos, sus bromas, sus tonterías. Elmer es el alma de la fiesta, el rey de la manada, pero... un buen día Elmer se cansa de ser todas esas cosas, se siente cansado de que los demás elefantes se rian de él, o con él (ya aprenderá que hay una gran diferencia entre ambas cosas) y decide huir para tratar de ser como los demás.
Durante todo el camino los animales de la selva le irán saludando, porque ser diferente al resto y el más conocido de la manada tienes estas cosas. Al final encontrará unas bayas en las que se rebozará con ahinco hasta dejar su piel como la del resto de los elefantes, y de este modo, siendo ya uno más vuelve sobre sus pasos. Pero esta vez ningún animal le reconoce, ahora es uno más, y por tanto ya nadie le dice: ¡Adios Elmer! o, ¿Dónde vas Elmer? y ni tan siquiera ¡Qué bonito día Elmer!.
Al llegar a la manada nadie le saluda, es un elefante más, lo que él quería, pasa totalmente desapercibido. Sin embargo unos negros nubarrones se acercan y Elmer teme que la lluvia acabe con su plan, así que tras aguantar cuanto puede, no tiene más remedio que soltar un soplido de angustia: ¡BUUUHHHHHHH!.
Al oirle los demás elefantes, en principio se asustan, pero luego, como la lluvia que ya cae le está devolviendo los colores a Elmer rien entusiasmados, exclamando que es la mejor broma que ha preparado nunca, y deciden que a partir de ese momento haya un día en que los elefantes se pinten de colores, y él se pinte de color elefante. De ese modo todos juegan a ser diferentes de como son por un día.
Otra divertida historia para contarle a los niños que no es malo ser diferentes del resto, ya no sólo como respeto a los demás, si no para valorar la diferencia de cada uno. La cuestión ya no es ser tolerante, es amarte por encima de todo y todos, porque la diferencia entre unos y otros es lo que nos hace humanos.
(Tit: Elmer. McKee, D. Beascoa, 2008)
Y así también es su forma de ser, como un gran arco iris, por lo que los demás miembros de la manada se lo pasan pipa con él. Con sus juegos, sus bromas, sus tonterías. Elmer es el alma de la fiesta, el rey de la manada, pero... un buen día Elmer se cansa de ser todas esas cosas, se siente cansado de que los demás elefantes se rian de él, o con él (ya aprenderá que hay una gran diferencia entre ambas cosas) y decide huir para tratar de ser como los demás.
Durante todo el camino los animales de la selva le irán saludando, porque ser diferente al resto y el más conocido de la manada tienes estas cosas. Al final encontrará unas bayas en las que se rebozará con ahinco hasta dejar su piel como la del resto de los elefantes, y de este modo, siendo ya uno más vuelve sobre sus pasos. Pero esta vez ningún animal le reconoce, ahora es uno más, y por tanto ya nadie le dice: ¡Adios Elmer! o, ¿Dónde vas Elmer? y ni tan siquiera ¡Qué bonito día Elmer!.
Al llegar a la manada nadie le saluda, es un elefante más, lo que él quería, pasa totalmente desapercibido. Sin embargo unos negros nubarrones se acercan y Elmer teme que la lluvia acabe con su plan, así que tras aguantar cuanto puede, no tiene más remedio que soltar un soplido de angustia: ¡BUUUHHHHHHH!.
Al oirle los demás elefantes, en principio se asustan, pero luego, como la lluvia que ya cae le está devolviendo los colores a Elmer rien entusiasmados, exclamando que es la mejor broma que ha preparado nunca, y deciden que a partir de ese momento haya un día en que los elefantes se pinten de colores, y él se pinte de color elefante. De ese modo todos juegan a ser diferentes de como son por un día.
Otra divertida historia para contarle a los niños que no es malo ser diferentes del resto, ya no sólo como respeto a los demás, si no para valorar la diferencia de cada uno. La cuestión ya no es ser tolerante, es amarte por encima de todo y todos, porque la diferencia entre unos y otros es lo que nos hace humanos.
(Tit: Elmer. McKee, D. Beascoa, 2008)
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