De vuelta a casa en Octubre ilustrado (VI)
Este autor ya nos tiene acostumbrados a que sus protagonistas sean niños con una imaginación desbordante, lo que les lleva a protagonizar historias tan increibles como esta: había una vez un niño que un día se quedó atrapado en la luna... y no estaba solo.
Todo comienza cuando un buen día este niño encuentra en su armario un avión, y decide salir a dar la vuelta al mundo con él. Pero el viaje queda interrumpido cuando se queda sin gasolina, por lo que decide aparcar en la luna. Allí coincide con un marciano al que se le ha averiado su nave espacial. Lógicamente se hacen amigos, porque de ese modo no se sienten tan solos y tan tontos, allí tirados sin poder hacer nada.
Así que entre los dos comienzan a pensar las soluciones para sus respectivos problemas, lo que le lleva al niño de vuelta a casa para coger la gasolina y las herramientas necesarias. Solo que.... una vez que está en casa calentito, sentado en el sillón frente al televisor, se olvida por completo de lo que tenía que hacer, pero tranquilos, esto es un cuento con final feliz. Al final regresa a la luna, no sin antes recorrer decenas de montañas altísimas, hasta que desde la más alta puede llegar a coger la cuerda que le tira su amigo marciano desde la luna.
El niño arregla la nave espacial, mientras el marciano llena el depósito de gasolina de su avión, y así todo queda arreglado. Ambos pueden regresar a sus casas, después de haber compartido miedos, problemas, pero también soluciones.
Sencilla historia que basa su mensaje en lo importante que es la empatía con el otro que tenemos al lado, aunque estemos en situaciones tan opuestas, como... las dos caras de la luna.
Os dejo también el enlace de un video basado en el libro: http://www.youtube.com/watch?v=GW7ynnxyKPw.
(Tit: De vuelta a casa. Jeffers, O. FCE, 2009)
Todo comienza cuando un buen día este niño encuentra en su armario un avión, y decide salir a dar la vuelta al mundo con él. Pero el viaje queda interrumpido cuando se queda sin gasolina, por lo que decide aparcar en la luna. Allí coincide con un marciano al que se le ha averiado su nave espacial. Lógicamente se hacen amigos, porque de ese modo no se sienten tan solos y tan tontos, allí tirados sin poder hacer nada.
Así que entre los dos comienzan a pensar las soluciones para sus respectivos problemas, lo que le lleva al niño de vuelta a casa para coger la gasolina y las herramientas necesarias. Solo que.... una vez que está en casa calentito, sentado en el sillón frente al televisor, se olvida por completo de lo que tenía que hacer, pero tranquilos, esto es un cuento con final feliz. Al final regresa a la luna, no sin antes recorrer decenas de montañas altísimas, hasta que desde la más alta puede llegar a coger la cuerda que le tira su amigo marciano desde la luna.
El niño arregla la nave espacial, mientras el marciano llena el depósito de gasolina de su avión, y así todo queda arreglado. Ambos pueden regresar a sus casas, después de haber compartido miedos, problemas, pero también soluciones.
Sencilla historia que basa su mensaje en lo importante que es la empatía con el otro que tenemos al lado, aunque estemos en situaciones tan opuestas, como... las dos caras de la luna.
Os dejo también el enlace de un video basado en el libro: http://www.youtube.com/watch?v=GW7ynnxyKPw.
(Tit: De vuelta a casa. Jeffers, O. FCE, 2009)
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