Una jirafa de otoño


"Tienes una mancha muy extraña". A partir de esa frase, una jirafa que parecía ser como las demás comienza a vivir apartada del resto. Porque no, no es como las demás. Su cuerpo comienza a cambiar las manchas que tienen todas las jirafas por hojas, y lo que es peor, llega el otoño y las hojas, es decir sus manchas, comienzan a caer. Así que decide vivir camuflada en zonas boscosas, escondíendose de las demás, pero... ¿podría ir a peor la cosa?.... Pues si. Un buen día es atacada por un fiero león, y la pobre del susto, y de la carrera que se mete por escapar de las garras del felino, pierde todas las manchas, quiero decir, las hojas.
La pobre no puede más y llora desconsolada cuando cae la noche. Pero pronto descubre que hay más animales que no son "normales", como un pequeño hipopótamo.... digamos, de un color bastante diferente al resto.

- ¿Eres una jirafa? - Le pregunta un pequeño hipopótamo.... ROSA!!!! - Estás muy bonita así.
- Gracias, pero echo de menos mis hojas.
-¿Hojas?
- Quise decir manchas

Poco tiempo después, ella sigue triste a pesar de haber descubierto más animales "raros", se topa con un elefante... algo peculiar.

- ¿Porqué lloras pequeña?. Una jirafa tan bonita como tu no debería llorar - le dijo el elefante... VOLADOR!!!!! - Yo aprendí que ser diferente no es malo.

Conocerá además a unas cebras sin rayas, felices junto a una manada "normal", y otros muchos animales con sus peculiaridades y rarezas. Al final descubrirá que ser diferente no es tan angustioso, y el sabio elefante le contará la historia de una elefanta blanca, que ve en sus sueños, y de la que está enamorado.

- No te dé miedo. Las diferencias no están en el color, ni en la forma, puedes ser más alto, más bajo, más grande, más pequeño, más... pero nadie es mejor, ni peor por eso. Eso no nos hace mejores, ni peores.

La pequeña jirafa vuelve a su manada, y poco a poco le vuelven las manchas, sin embargo a pesar de que comienza a ser como las demás jirafas, ahora ya no le importa en absoluto el color de su piel. Quizá incluso echase de menos sus manchas como hojas de otoño... o tal vez no, si de verdad ha aprendido la lección.
(Tit: Una jirafa de otoño. Guerrero, A. Anaya, 2009)

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