El mundo de papá
A menudo los adultos olvidan que una vez fueron niños, y no recuerdan que en esa época de su vida las cosas se ven de un modo muy diferente. Las grandes hazañas, los problemas del mundo, las prisas, o los acontecimientos deslumbrantes apenas si tienen cabida cuando tienes nueve años, pero claro! eso no lo recuerdas si ya tienes unos cuantos más... que pena.
Orión (si, como la constelación) tiene un padre de lo más comprometido, sólo que su compromiso es con el mundo, en general, no con su familia. ¡Abajo los pesticidas! ¡La energía nuclear mata! ¡Si a los pollos biológicos! ¡Abajo el trabajo sexista!...lo dicho, un ser humano de lo más comprometido, pero...¿un padre de lo más comprometido también?....pues va a ser que no.
"Mi madre nos dice muchas veces que está orgullosa de nosotros. No recuerdo que mi padre lo haya dicho jamás."
Y es que a menudo los adultos olvidan cuales son sus auténticos compromisos. A menudo olvidan que no se puede tener todo, que se toman decisiones importantes, como tener una familia, unos hijos, a los que prestar atención, porque el tiempo pasa muy rápido y te pierdes muchas cosas si no sientas prioridades, te pierdes...tantas cosas.
"En cuanto acabamos de cenar subo rápidamente a mi habitación para coger mis cuadernos de clase. Tengo montones de buenas notas que enseñar a mi padre (...) mi padre ya no está. Ha ido a encerrarse a su despacho y no se le puede molestar cuando trabaja..."
Una marea negra, una causa de fuerza mayor, hará que padre e hijo pasen unas cuantas horas juntos y compartan esa experiencia, y se unan (quizá) un poco más. Orión, de algún modo y bajo su perspectiva de nueve años, entenderá algo mejor porque su padre le quita tanto tiempo a su familia para salvar al mundo. Lo hace por ellos, por su futuro, por su seguridad, si, pero...¿a que precio?.
Salvará la vida de un frailecillo (no es un cura chiquitito, como podéis imaginar, es un tipo de ave...Ah! ¿Qué ya lo sabíais? jejeje....) al que pondrá el nombre de Momo, conocerá a José Miguel, un amigo de su padre, también revolucionario, y llorará, llorará mucho, pero esta vez no porque su padre no le haga caso, si no porque no entiende la manía que tenemos los seres humanos de hacer daño a la Naturaleza sin más, y se verá impotente para salvar a tantos pájaros, peces y ballenas.
"Oigo el corazón del frailecillo latiendo muy deprisa y luego calmándose. Está tranquilo, escucho el corazón de mi padre y el mío, y tengo la impresión de que nuestros tres corazones laten al unísono."
Un buen momento este comienzo de curso, este comienzo de tantas cosas (gimnasios, colecciones de minerales, relojes, abanicos, punto de cruz.....) para recordar que hay prioridades en la vida que son eso...prioridades. ¿Hace falta dar alguna explicación más?.
(Tit: El mundo de papá. Moka, Ilustraciones: Fernández, F. Edelvives, 2004)
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