El paraíso de los gatos

¿Debemos buscar siempre en la vida la comodidad ante todo? ¿Es sano acostumbrar a los niños a que lo hagan? Hoy os traigo un clásico, una fábula, un cuento para pensar, una oportunidad para ejercitar las neuronas, y replantearse sobre qué consideramos más importante. ¿Ser libres o vivir comodamente? ¿Ah, pero no es lo mismo?

Un gato de angora, casero y gordinflón, desea tener aquello que no tiene, y presume, es la felicidad: la libertad de los gatos callejeros que ve tras los cristales de las ventanas. Un día, en un descuido, escapa por una de esas ventanas que alguien ha dejado abierta. Un salto hacia el tejado, y ¡ya está! ¡libre, al fin!
Todo le parece bonito, todo es una novedad: los tejados, los canalones, el barro, el calor del sol...

"Bebí de los canalones y jamás la leche azucarada me había sabido tan dulce. Todo me parecía bueno y hermoso"

Sin embargo, en poco tiempo, las cosas empiezan a cambiar...a peor. Llega la noche y siente hambre y frío. Comienza a llover y sólo tiene un portal donde refugiarse. Esta hambriento y tan sólo dispone de unos cubos de basura que el viejo gato callejero que le acompaña le ha enseñado.

"¡Maldita calle, maldita libertad, cuanto echaba de menos mi prisión!"

Cuando llegó el día, el viejo gato que se las sabía todas, viendo que el gato de angora vacilaba...

"- ¿Ya tiene usted bastante? - me peguntó con aire extrañado
 - ¡Oh si! - contesté yo
- ¿Quiere volver a casa?
- Claro, pero ¿cómo encontrarla?"

No hubo problema, por supuesto, el viejo gato callejero le acompañó hasta su casa, solo que antes....le dará una lección.
En la vida, la de los gatos, también hay que elegir, y no siempre se puede tener todo (a pesar de lo que digan algunos) Visto lo visto... ¿En que consiste el paraiso para un gato? ... Pues depende, ¿verdad? de que gato estemos hablando. ¿Teneís gato? Si es así, preguntarle. Yo les he preguntado a las mías, y no se han dignado a contestarme. Se han limitado a mirarme a los ojos por un instante, y al instante siguiente ya se encontraban hechas un ovillo encima de mi manta favorita. Les había molestado la interrupción al parecer.
Una fábula, como ya he dicho, que invita a pensar sobre el significado de la libertad, y el precio que, a veces, hay que pagar por ella. Muy chulas las ilustraciones en blanco y negro con algún detalle en amarillo chillón.
(Tit:El paraíso de los gatos. Zola, E. Gadir. Madrid, 2009)

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